Este estudio fue desarrollado en colaboración con la Sociedade Galega de Neuroloxía (SGN) para evaluar el conocimiento de la población que tuvo un ictus sobre el diagnóstico, factores de riesgo, síntomas de alarma y otros aspectos, así como medir la cobertura de las necesidades de las personas con daño cerebral adquirido.
El estudio, desarrollado entre 2016 y 2018, parte de la necesidad de conocer el grado de conocimiento poblacional alrededor del daño cerebral adquirido y de los recursos y servicios para su atención y rehabilitación, una información precisa para el diseño de políticas públicas de salud adecuadamente fundamentadas y orientadas a cubrir las necesidades reales de recursos de información, atención y rehabilitación de las personas que tienen las personas con esta discapacidad en Galicia.
El estudio se desarrolló con un doble objetivo. Por un lado, busca determinar el conocimiento que tiene la población que tuvo un ictus sobre su diagnóstico, los factores de riesgo, los síntomas de alarma, la conducta a seguir para la recuperación y la cartera de servicios para la atención y rehabilitación. Por otro lado, intenta medir la cobertura de las necesidades del colectivo de personas con daño cerebral adquirido.
La recogida de datos se realizó gracias a la colaboración de profesionales de la Sociedade Galega de Neuroloxía (SGN), quienes distribuyeron una encuesta anónima entre más de 300 personas dadas de alta por ictus en los hospitales públicos de A Coruña, Lugo, Ourense, Santiago, Vigo, así como en Ferrol y Pontevedra, donde se registró una participación muy residual. El estudio fue sometido a evaluación del Comité Autonómico de Ética da Investigación de Galicia (CEIG), que emitió su dictamen favorable a la realización del proceso.
La investigación concluye que el conocimiento de la principal causa de daño cerebral adquirido, el ictus, es satisfactorio entre la población que fue atendida en alguno de los siete grandes hospitales gallegos. Sin embargo, se hace evidente la necesidad de reforzar las campañas de prevención, pues es mejorable el conocimiento en cuanto a factores de riesgo, así como a síntomas y signos, especialmente en lo relativo al desconocimiento sobre el dolor de cabeza y a la dificultad en el habla como señales de alarma.
En lo que se refiere a la cobertura sociosanitaria, los tiempos de atención urgente se consideran satisfactorios, pero los tiempos de inicio de rehabilitación se estiman mejorables. Además, se destaca la escaseza de servicios públicos de rehabilitación y el foco de estos en la dimensión física, dejando desatendidas las necesidades terapéuticas en los niveles cognitivo y emocional. Igualmente, una vez abandonado el sistema hospitalario se constata la pérdida de continuidad asistencial debido a la deficiente coordinación entre los niveis sanitarios y sociales de atención.
Finalmente, los principales obstáculos para acceder a los recursos sociosanitarios necesarios en el proceso de rehabilitación son el desconocimiento o la falta de información, así como los trámites burocráticos y las dificultades económicas.
El estudo se financió con fondos de la Fundación Barrié e la Fundación Roviralta.